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Nuestra salud e imagen son lo más importante, ya que sin una salud óptima no podríamos disfrutar plenamente de lo que nos rodea y una imagen saludable siempre nos abrirá las puertas y reforzará la autoestima. Este blog tiene como finalidad apoyarte en el camino a lo que siempre has deseado: una salud radiante y una imagen ideal.
29 mayo 2012
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21 mayo 2012
7 vs 3
7
de cada 10 adultos son obesos o tienen sobrepeso en México, esto quiere decir
que literalmente un aplastante 70% de los mexicanos tienen exceso de grasa
corporal. Ahora bien, ¿Cómo influye este
70% en la sociedad?, consideren ustedes que esta estadística no respeta sexo,
edad, estatus social, partido político, religión, etc., de tal forma que esta enfermedad está
distribuida por todos lados, en escuelas, en oficinas, en iglesias, en clubes,
ahora la mayoría de los adultos que conviven, que laboran, que descansan se ven
unos a otros con un marcado sobrepeso, el empleado de peso sano ve a su jefe
con exceso de peso y el jefe ve a su proveedor con exceso de peso, el proveedor
ve a la recepcionista con exceso de peso, la recepcionista ve al contador con
exceso de peso, el contador ve al empleado de hacienda con exceso de peso, el
empleado de hacienda ve a la intendente con exceso de peso, la intendente llega
a casa y la recibe el esposo con exceso de peso, el esposo invitó a sus compadres a casa, los
cuales presentan peso sano, de esta cadena de 10 personas
interrelacionadas donde 7 son obesas y 3 no lo son, donde se comparten
impresiones, se comparten opiniones, se comparten noticias, pero sobre todo comparten comida, ¿Quién terminará por ceder? ¿Los 7 ó los 3?
Una
persona que ve a un asaltante tomar el bolso de una mujer, difícilmente
arremeterá violentamente contra él, tal vez decida avisar a la policía o
disimular el hecho, pero si esta persona estuviera acompañada de otras
cincuenta y una de éstas decide agredir al asaltante, seguramente participará
de forma activa en un linchamiento. Está
comprobado que cuando algo se vuelve muy frecuente, o es apoyado por muchos, se
considera normal y esto es válido también para la obesidad, si la mayoría de
las personas tienen exceso de peso, entonces ¿Cuál es el problema? Ese es el
peligro que se corre en nuestra sociedad y en el mundo entero, ver la obesidad
como normal, ver la obesidad como la regla y no como la excepción, lo cual es un
hecho. En una fila bancaria se podrá observar a diez personas formadas y
de ellas 7 serán obesas y 3 no lo serán, ¿Cuál es aquí la regla y cuál es la
excepción? La obesidad nos está ganando la partida, cada vez existen más
personas con esta enfermedad “contagiando” con sus opiniones, sus abusos
alimenticios, su sedentarismo, su apatía a esos excepcionales y cada vez hay
menos comunes seres humanos con peso normal. Así que, es absolutamente urgente
y necesario tomar medidas para retomar el rumbo para evitar que, como dicen las
autoridades sanitarias, de seguir este incremento de peso, en el 2020 el 90% de
las personas tendrán obesidad.
Por
eso debemos tomar dos decisiones muy importantes:
PRIMERA:
Si usted está dentro del grupo de los 7, entienda que el exceso de peso es un
problema GRAVE de salud y que si se aplica con paciencia, sabiduría, constancia
y madurez, siempre asesorado por personal profesional, podrá erradicar esta
enfermedad en usted.
SEGUNDA:
Si usted está dentro del grupo de los 3, no descuide su alimentación, no se
deje influir por las propagandas de comidas chatarras, de comidas rápidas y
mucho menos se deje influir por las personas allegadas que siguen hábitos
alimenticios nocivos, incluso si le es posible sea usted quien persuada (de
forma sutil, ¡hasta eso!) a estas personas ya que desgraciadamente están en un
elevado riesgo de enfermedad o muerte prematura.
02 mayo 2012
Puertas abiertas
¡Cuántos intentos frustrados!, ¡cuántas
recuperaciones de peso!, ¡cuántos sistemas distintos he usado!, ¡cuántos médicos
(y a veces no médicos) he consultado!, ¡cuántas dietas diferentes he
realizado!, ¡cuántos gimnasios he visitado!, ¡cuántos tratamientos he tomado!,
¿y el resultado? La misma obesidad o
sobrepeso con el que siempre he estado… ¡si no es que más!
¿Le suena familiar lo arriba escrito?
¿ve en esas exclamaciones un reflejo de
usted mismo(a)? Bueno, sientase mejor,
eso le sucede al 80% de las personas que inician un régimen para tratar de
adelgazar, o sea que de diez que lean este escrito, ocho se verán reflejados en
estos comentarios. Obviamente como dice
más o menos un refrán, el mal de
muchos no tiene por qué ser consuelo de otros, pero ¿tiene que ser así? O sea ¿es inevitable fracasar al intentar
adelgazar? Por supuesto que la respuesta
es un tajante y contundente NO. No tiene porque ser el fracaso la norma en un
régimen reductor y de hecho no lo es, porque aunque fuese el 1% quien logra la
meta, la posibilidad existe, y aquí no hablamos del 1 por cada 100, sino de 20
por cada 100 según estadísticas. ¿Por
qué no ser usted uno de esos veinte? ¿Qué
secreto tienen esos veinte que no tienen los otros ochenta? ¿acaso tienen una
varita mágica? ¿acaso poseen un zipper
invisible que cierra sus bocas cada vez que ven un delicioso helado? ¿ponen algun santo de cabeza? ¡por supuesto
que no! Ellos tienen algo en común que
no depende de su sobrepeso, ni de su edad, ni de su genética, ni de su ecomomía,
ni siquiera de su fuerza de voluntad o de su apego total al régimen, tienen constancia, esa es la clave, esa es la
carta bajo la manga que ocultan estos triunfadores, porque podríamos decir que
ser perseverante ayuda, pero una perseverancia intermitente de una semana
comiendo sano por tres meses comiendo basura (comida chatarra) nunca nos
ayudará y le podrás preguntar al paciente y te dirá: yo soy perseverante…
¡tengo 20 años intentándolo!, esa perseverancia no nos sirve de nada.
La constancia en acudir a sus citas
siempre, en volverlo a intentar, pero día a día, no intentarlo siete días y
dejarlo siete meses, en enfrentar los hechos en cada sesión, en afrontar lo que
se presente de acuerdo a lo que se hizo, obviamente no se trata solo de asistir
a consulta y despues salir corriendo por una pizza, se trata de hacer todo lo
posible de acuerdo a sus posibilidades pero siempre acudiendo a su siguiente
cita, siempre diciendo aquí estoy para responder por lo que hice o dejé de
hacer en la semana. En mis quince años de atención al paciente obeso, esa ha
sido siempre la regla, no hay secretos, sólo sea constante y pasará de la fila
de los ochenta al selecto número de los veinte, los resultados tendrán que
venir porque serán la consecuencia de haber cambiado sus hábitos
permanentemente.
Estimado paciente, el compromiso de
esta constancia no es conmigo, el médico tratante, ¡es con usted mismo! Amese
lo suficiente para dejar de comer la basura que nos venden adornada con bellos
colores, tentadores olores, adictivos sabores, pero que no deja de ser basura
para su cuerpo y para su mente, dese un tiempo y reflexione, no tiene por qué ser de esos ochenta que cargan su sobrepeso hasta que éste termina de forma
prematura con su salud, decidase a iniciar nuevamente el sendero del buen
comer, cuesta, pero vale la pena y si en su elección quiere visitarnos
nuevamente, sepa que en NutriZen siempre tendremos las puertas
abiertas, esperando su regreso.
Dr. Javier Gutiérrez Ornelas
16 abril 2012
"Adelgazar la mente"
El cuerpo sigue a la mente, esta es una
frase muy antigua y muy cierta, un cuerpo delgado en una “mente obesa” llevará nuevamente al sobrepeso en poco tiempo, un cuerpo obeso en una “mente delgada”
pronto reducirá para no volver a subir, pero ¿Cómo es esto? Sucede que, para que nosotros podamos mantener un peso sano debemos tener el enfoque mental correcto
para lograrlo, si no es así, nuestros resultados durarán poco tiempo, si acaso
se presentan.
Dr. Javier Gutiérrez Ornelas
Obviamente los términos arriba señalados de
“mente obesa”, “mente delgada” o “adelgazar la mente” son dichos en sentido
figurado, metafórico, pero son bastante útiles y didácticos, pasare a explicar
un poco más lo que significan.
Un cuerpo delgado en una “mente obesa” sería
algo como esto: una persona ha logrado perder 18 kilogramos en un periodo de 4
meses, durante este tiempo se aplicó a su régimen de forma estricta, no faltó a
sus consultas y tomó sus tratamientos tal como se le indicó, finalmente vio
coronados sus esfuerzos alcanzando su peso ideal, se le entrega su
estabilización y hasta aquí todo bien, sin embargo, una vez alcanzando su peso
se dice: “muy bien, lo he logrado, ahora podré comer ese trozo de pastel que
tanto me gusta” inmediatamente se dirige al refrigerador y ve el delicioso
pastel y no se come una rebanada sino el equivalente a 3 rebanadas, después de
esto se dice: “si lo logré una vez lo podré lograr nuevamente” y sale a la
calle en busca de unos apetitosos tacos de bistec, ¡ah! y con tortilla doble.
Este paciente a pesar de haber perdido una cantidad importante de peso, aún no
logra comprender que la alimentación balanceada se debe de seguir siempre, su
cuerpo ha adelgazado, pero su mente aun no.
Un caso contrario sería el siguiente: un
paciente al ser evaluado se le determina un sobrepeso de 21 kilogramos, el
paciente entiende que su situación actual es seria, debe cambiar sus hábitos alimenticios
de forma profunda y aunque esta por arrancar su régimen, sus pensamientos son
los siguientes: “hoy comprendo lo errónea que ha sido mi alimentación, mis
hábitos me han llevado a preferir los alimentos perjudiciales sobre los sanos,
pero con esta asesoría y siendo disciplinado creo poder cambiar esos hábitos
que tanto me han dañado y por ende mejorar mi peso” su cuerpo aun no reduce,
pero su mente tiene la “reducción” necesaria para lograrlo.
¿Cómo identificar si tengo una “mente obesa” o
una “mente delgada?
· La persona de “mente
obesa” nunca dice que está a dieta, la persona de “mente delgada” aunque no lo
pregona si acepta que está en un régimen para perder peso si se lo preguntan.
· La persona de “mente
obesa” aprovecha cualquier ocasión que no asiste a su consulta para comer “lo
que no viene en la dieta”, la persona de “mente delgada” si no puede asistir
sigue el régimen lo más apegado posible.
· La persona de “mente
obesa” miente sobre su peso o dice desconocerlo, la persona de “mente delgada”
acepta y dice su peso tranquilamente, consciente de que esta en un proceso de
cambio.
· La persona de “mente
obesa” solo se preocupa por los kilos que pierde, la persona de “mente delgada”
comprende que la pérdida de peso es la consecuencia de una alimentación balanceada.
· La persona de “mente
obesa” ve en la báscula a su peor enemigo, la persona de “mente delgada” solo
lo ve como un instrumento de medición para corroborar sus avances.
· La persona de “mente
obesa” niega comer alimentos altos en calorías cuando lo hace, la persona de
“mente delgada” acepta su desliz y se compromete a retomar el sistema.
Así podría continuar dando características,
pero lo importante es saber que para que el cuerpo cambie alcanzando su peso
ideal, debemos cambiar primero la mente con la cual percibimos nuestro problema.
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