23 marzo 2012

CARNE ROJA: SEA PRUDENTE EN SU CONSUMO

Consumir altas cantidades de carne roja incrementa hasta en 20% el riesgo de morir prematuramente por cáncer o enfermedad cardiovascular, revela una investigación en Estados Unidos.

Los científicos de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, encontraron que el consumo de carne roja es responsable de casi una de cada 10 muertes que ocurren prematuramente.  Y agregan que debe reducirse a la mitad el límite recomendado actualmente de consumo de carne diario.  El estudio también encontró que sustituir este producto por fuentes más sanas de proteína, como pescado, pollo o frutos secos, conduce a una disminución en el riesgo de muerte.

La investigación, que aparece publicada en Archives of Internal Medicine (Archivos de Medicina Interna), es una de las más amplias que se han realizado sobre el vínculo entre mortalidad y carne roja.  El estudio realizó un seguimiento de más de 120.000 hombres y mujeres durante 28 años en Estados Unidos.

La investigación siguió a 37.698 hombres entre 1986 y 2008 y a 83.644 mujeres entre 1980 y 2008.
Durante el periodo de estudio los participantes respondieron cuestionarios sobre sus hábitos alimenticios cada cuatro años y al final se documentaron casi 24.000 muertes, de las cuales unas 6.000 fueron por enfermedad cardiovascular y unas 9.500 por cáncer.

Al comparar los resultados los científicos encontraron que las personas que consumían una porción de carne roja no procesada cada día mostraron un incremento de 13% en el riesgo de morir prematuramente por cualquier causa.  El riesgo de morir por enfermedad cardiovascular fue de 18% y el de morir por cáncer de 13%.  Entre las personas que consumían una porción diaria de carne roja procesada -el equivalente a una salchicha o dos rebanadas de tocino- el riesgo fue aún mayor: 20% más probabilidad de morir prematuramente por cualquier causa, 21% de morir por enfermedad cardiovascular y 16% de morir por cáncer.

"Nuestro estudio apoya la evidencia de los riesgos a la salud por consumir altas cantidades de carne roja, la cual ya ha sido vinculada en otros estudios a diabetes tipo 2, enfermedad coronaria, enfermedad cerebro-vascular y algunos tipos de cáncer" expresa el doctor An Pan, quien dirigió el estudio.

"Nuestro estudio muestra evidencia clara de que el consumo regular de carne roja, especialmente carne procesada, contribuye sustancialmente a una muerte prematura."  Dr. Frank Hu

Tal como explica el investigador, la carne roja, y especialmente la procesada, contiene ingredientes que ya han sido asociados a un mayor riesgo de enfermedades crónicas como las cardiovasculares y el cáncer.
Éstos incluyen grasas saturadas, sal, hemoproteínas de hierro, nitritos y ciertos agentes carcinógenos que se forman durante el proceso de cocimiento.   La grasa saturada y la sal que contienen estos productos incrementan el riesgo de hipertensión, el cual es un factor de riesgo bien conocido de enfermedad cardiovascular.  El estudio, sin embargo, también mostró que las personas que reemplazaron una porción de carne roja con una fuente sana de proteínas mostraron un menor riesgo de mortalidad prematura.
Entre los que consumían pescado se vio una reducción de 7% en el riesgo de morir prematuramente, los que comían pollo tuvieron 14% menos riesgo, los frutos secos de cáscara redujo 19% el riesgo, las legumbres 10%, los productos lácteos bajos en grasa 10% y los granos integrales 14%.

Las recomendaciones de las autoridades de salud en muchos países establecen limitar el consumo de carne roja a 70 gramos al día (unos dos filetes regulares a la semana).

Pero el nuevo estudio sugiere que esa cantidad es "generosa" y si el consumo de carne se limita a 42 gramos al día (el equivalente a un filete grande a la semana) se podrían salvar muchas vidas.

Tal como expresa el doctor Frank Hu, otro de los investigadores, "en el estudio calculamos que 9,3% de las muertes totales de hombres y 7.6% de las de mujeres hubieran podido prevenirse si los participantes hubieran consumido menos de 0,5 de la porción diaria de carne roja que comieron durante el período de investigación".

"La conclusión es que la carne roja debe ser un alimento ocasional en nuestra dieta y no debe formar parte regular de ésta".

"Nuestro estudio muestra evidencia clara de que el consumo regular de carne roja, especialmente carne procesada, contribuye sustancialmente a una muerte prematura".

"Por otra parte, elegir fuentes más sanas de proteína en lugar de carne roja puede ofrece beneficios importantes para la salud reduciendo la enfermedad crónica y la morbilidad y mortalidad" agrega el científico.

06 marzo 2012

VENENO LETAL


“Sola dosis facit venenum”, solo la dosis hace el veneno, decía el médico y alquimista suizo del siglo XV Paracelso.  Un veneno es cualquier sustancia dañina, ya sea sólida, líquida o gaseosa que puede producir una enfermedad, cuando entra en contacto con un ser vivo, incluso provocando la muerte.

Así podríamos definir a la grasa corporal excedente, nuestro organismo necesita grasa corporal o tejido adiposo para el correcto funcionamiento fisiológico ya que este tejido aporta substancias químicas necesarias para nuestra salud y funciona como una reserva de calorías para los momentos que estas se puedan necesitar, pero cuando esta grasa sobrepasa los niveles corporales suficientes, se comienza a acumular provocando una serie de trastornos y enfermedades que pueden conducir a una incapacidad permanente o a una muerte prematura.

Según estadísticas de las autoridades sanitarias anualmente mueren en México, 200,000 personas a causa de la obesidad, si dividimos esta cifra entre los 32 estados de la república mexicana, diríamos que en cada estado mueren diariamente 17 personas a causa de la obesidad, obviamente esta distribución solo es didáctica puesto que las cifras difieren por cada estado, sin embargo Nuevo León es de los estados donde existe más obesidad, por lo cual esta cifra pudiese no ser del todo arbitraria, diariamente leemos de personas que pierden su vida a causa de accidentes o crímenes, pero, ¿cómo nos impactaría si pudiéramos registrar las personas que fallecen a causa de la obesidad? Si en el periódico dijese en un encabezado: “hoy se registran 17 muertes a causa de la obesidad y sus enfermedades asociadas” obviamente al ver que nosotros presentamos esta complicación de salud haríamos algo por corregirla o eliminarla ya que es un veneno que traemos en nuestro organismo y que provoca tantas muertes.

Por tal motivo si usted presenta grasa corporal excedente reflexione sobre la seriedad de este problema y trate a la brevedad posible de comenzar a eliminar este veneno que circula y se acumula por todo su organismo.

Dr. Javier Gutiérrez Ornelas


21 febrero 2012

Alimentación Consciente


"Alimentación consciente, una práctica que suma seguidores”

NUEVA YORK.- Intente hacer el siguiente ejercicio: llévese a la boca un tenedor repleto de la comida que más le gusta y vuelva a dejar el tenedor sobre el plato. Esto puede ser mucho más difícil de lo que imagina porque ese primer bocado fue muy sabroso y el impulso es comer otro. Tiene hambre.

El experimento, ahora, consiste en tomar conciencia de esa necesidad de atacar el plato. Resista. Deje el tenedor sobre el plato. Mastique lentamente. No hable. Concéntrese en la textura de la comida, el sabor, el color y el aroma de esa comida humeante.

Repita esos pasos durante toda la comida y logrará experimentar los placeres y las frustraciones de una práctica que se conoce como alimentación consciente, un concepto que proviene de las enseñanzas del budismo.  Muchos maestros budistas alientan a sus discípulos a meditar mientras comen, ampliar el estado de la conciencia mientras prestan mucha atención a la sensación que les produce cada bocado. Un ejercicio común es darle a un alumno tres pasas de uva o una mandarina para que pase 10 o 20 minutos observando, sosteniendo y masticando cada bocado pacientemente.

Ahora, ese tipo de experimentos con la mente y la boca se trasladó a un ambiente más secular: de la Facultad de Salud Pública de Harvard al campus de la empresa Google en California, donde los empleados pueden utilizar una hora para almorzar a conciencia. Para algunos expertos, actos tan simples como comer lentamente y disfrutar plenamente de cada bocado serían la solución para la creciente epidemia de obesidad, frente a la que ninguna dieta parecería poder frenar la estampida.

La alimentación consciente no es una dieta ni consiste en dejar de comer uno u otro alimento. Se trata de disfrutar la comida más intensamente, en especial, el placer que proporciona. Una persona puede comer una hamburguesa a conciencia, si quiere. La disfrutará mucho más. O, también, puede darse cuenta a la mitad de que el organismo ya ingirió suficiente y necesita un poco de ensalada.

"Es la antidieta", aseguró la doctora Jan Chozen Bays, pediatra, maestra de meditación y autora de Mindful Eating: A Guide to Rediscovering a Healthy and Joyful Relationship with Food (Comer a conciencia: una guía para redescubrir la relación saludable y divertida con la comida). "El problema está en que comemos de manera inconsciente."

La doctora Lilian Cheung, de Harvard, comenzó a estudiar los beneficios de esta práctica. La semana pasada, se reunió con integrantes del equipo de la Fundación Pilgrim de Atención de la Salud, que depende de la misma universidad, y les pidió que le dedicaran algo de tiempo a una almendra cubierta de chocolate.

"El ritmo con el que vivimos es cada vez más rápido, de modo que ya no tenemos la misma capacidad de introspección -dijo Cheung-. Por eso, alimentarse a conciencia es cada vez más importante. Necesitamos preguntarnos si nuestro cuerpo necesita ciertos alimentos, por qué comemos uno u otro alimento o si sólo lo hacemos porque estamos tristes y estresados."

Para muchos, comer rápido significa comer más. La alimentación consciente apunta a poder reconocer por qué sentimos el deseo intenso de comer y qué factores refuerzan el hábito de llenarnos la panza. Es justamente un efecto secundario de la práctica, su capacidad de construir una barrera psicológica contra la sobrealimentación, lo que genera tanto entusiasmo entre los nutricionistas como Cheung, que sugieren comenzar de a poco. "No se exija demasiado -aconsejó Cheung-. No se trata de presionar un botón para activar la alimentación consciente y, así, cumplirla a la perfección. Es algo que demanda constancia."